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En 40 minutos

oiuy

No suelo hacerlo, eso de mirar al suelo, pero me gusta como rebota mi fémur y todo lo que le envuelve y sigue  cada vez que piso con el pie izquierdo… y luego? Luego el derecho, pues cada paso que doy es un ola que va desde el asfalto fresco y desperezado de las siete de la mañana hasta mi cabeza recién despierta  en su máximo exponente, con cara de pocos amigos y aliento a café, tengo el tiempo contado.

Llego a escuchar con la velocidad constante, sin concentrarme, mi aliento entrecortado cuando acaba la canción en bucle que dentro de un par de días llegaré aborrecer pero es perfecta durante 40 minutos para ordenar el mundo interior.

Cosas pendientes por hacer, recordar la contraseña del ordenador de la oficina, las cosas que ya tienes hechas,verte en el reflejo de un portal y recordar si te peinaste o no, cuantos días llevo sin hablar con mi madre por dejadez, que sueños quedan por cumplir antes de los 30… y luego? que falta en la nevera, dar gracias al universo y tu suerte labrada por derecho, pensar en cuantos corazones vas a romper, sacar la improductividad del día anterior, calcular la edad del perro que pasea la señora que se cruza dándote los buenos días, pues siempre es ella y siempre es el mismo perro, preguntarse si los días que no me ve piensa en mí como pienso yo si es feliz a esa edad cuando dejamos de tener contacto visual para seguir nuestros caminos.

Es la medida perfecta que debe durar un hombre entre las sábanas, el tiempo de la siesta, 40 minutos,lo que merece un buen capitulo de una serie, minutos de silencio que parecen 40 segundos, un parto, los viajes estáticos del tercer satélite que unas veces tardan eso, 40 minutos, hasta tener clara su órbita, otras se pierde, como los calcetines en los 40 minutos del programa de la lavadora.

LLego a notar con la velocidad constante, sin concentrarme,  la fricción de mis neuronas productivas con cada conclusión, que no son pocas. Apretando el abdomen y subiendo la temperatura con la cabeza alta me permito el lujo de cerrar los ojos e ir de autómata por la vida al ritmo que marcan los semáforos cuando no me frenan, No se contra quien voy,  tengo el tiempo contado cuando noto esa fragilidad ,se acaba el tiempo,ya estoy llegando y  tengo que  salvar el mundo, ( mi mundo) cada día-

solo necesito  esos 40 minutos y no olvidar porque estoy aquí.

Miaux Feline

 

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